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LA MISA ARMENIA

LA MISA ARMENIA

En armenio, la Santa Misa se conoce como Surp Badarak (Սուրբ Պատարագ), que quiere decir “Santa Ofrenda” o “Santo Sacrificio”. La esencia de la Misa es la misma que en Occidente, así como también las grandes secciones: Liturgia de la Palabra o de los Catecúmenos y Liturgia Eucarística o de los Fieles. Se resalta el aspecto de sacrificio y de misterio y, como en el monte Calvario, el sacerdote renueva el Sacrificio de la Cruz.


Características de la Misa armenia

A continuación enumeramos sólo algunas características distintivas de la Santa Misa en rito armenio:

1) La lengua litúrgica es el armenio clásico, también conocido como “krapar” (գրաբար), que data del siglo V cuando San Mesrób creó el alfabeto armenio. Conservar una lengua litúrgica le da a la Iglesia un sentido más pleno de unidad. Así, cualquiera que conozca la Misa armenia podrá participar de ella en cualquier parte del mundo, sin que el idioma sea un obstáculo.

2) El celebrante permanece mirando al altar. No debe decirse “de espaldas a los fieles”: el sacerdote es el pastor que guía al rebaño y, por lo tanto, es el que va adelante. Y todos miran hacia un mismo lugar: el Oriente, de donde viene la gloria de Dios (cf. Ez. 43, 1-2). Tradicionalmente -y siempre que sea posible- las iglesias armenias se construyen de modo tal que el altar quede mirando hacia el Este.

3) Se utilizan cortinas en el altar. En algunos momentos, una cortina oculta el lugar donde se renuevan los Santos Misterios. El uso de cortinas que separan el altar del resto del templo proviene de la costumbre que existía desde el Antiguo Testamento en la que un velo separaba el recinto más sagrado del templo (Sancta Sanctorum o “Santo de los Santos”), es decir, el lugar Santísimo -al que sólo podía acceder el sacerdote-, del resto del templo: “y el velo os servirá como división entre el lugar santo y el lugar santísimo” (Éx. 26, 33). En la Iglesia Armenia, estas cortinas algunas veces tienen un significado penitencial y de recogimiento, especialmente durante la Cuaresma. En otras casos, el cierre de las cortinas tiene un sentido práctico: cuando al sacerdote le toca cambiarse determinados atuendos, preparar o limpiar el cáliz, etc.

4) El saludo de la paz se da antes del Prefacio, es decir, antes del Sacrificio propiamente dicho, siguiendo el consejo evangélico que dice que antes de ofrecer el sacrificio debes reconciliarte con tu hermano (Mt. 5, 23-24). Y el saludo de paz se transmite desde el altar, simbolizando la paz de Dios que viene desde lo alto. No se saludan todos en forma simultánea: primero lo hacen los ministros del altar, luego bajan dos de ellos y van transmitiendo la paz a la primera persona de cada hilera de bancos, la cual hace lo mismo con quien tiene al lado, y así sucesivamente. El que transmite el saludo le dice a su compañero en armenio: “Cristo se manifestó entre nosotros”; y éste le responde: “Bendita sea la manifestación de Cristo”.

5) La Comunión se da bajo las dos especies, del pan y del vino, tanto para los ministros como para los fieles. Para cada una de los que comulgan, el sacerdote moja la hostia en el vino y dice: “El Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo” y el comulgante responde: “Amén”.

6) No se emplea la genuflexión. El gesto de adoración se hace inclinando el cuerpo hacia delante. Esto se realiza en distintos momentos de la Misa. Los fieles que lo desean pueden arrodillarse en los momentos más solemnes, por ejemplo en la Consagración.

Actualmente se emplea una sola Oración Eucarística (Anáfora). Las partes que varían son solamente: la Antífona de Entrada, el Himno del Día y las Lecturas. Para la liturgia de difuntos se agrega un Responso.